Friday, March 15, 2019

Análisis: Purificación en la Calle del Cristo (por René Marqués)


   De acuerdo a su título, el cuento ‘‘Purificación en la Calle del Cristo’’ de René Marqués, presenta características a nivel simbólico. La palabra purificación, la cual relacionamos con aquel acto que se practica en casi todas las iglesias como signo de admisión de un nuevo miembro (bautismo), no se refiere a dicho término literalmente, sino a una ceremonia de mucho sentimiento y conmemoración a la pérdida de un familiar. 

   El cuento trata sobre una familia de un nivel social alto que luego pasa a la miseria. Involucra, además, aspectos sociales relacionados con la mujer (como la mujer de alta sociedad debe adaptarse y conformarse con sobrevivir solo como dependientes de un hombre) y la imagen de la familia (como preocupa y como afecta a uno o varios miembros de la familia de esta clase el aceptar vivir bajo unas condiciones desfavorables).  El autor (René Marqués) nos presenta esta prosa a través de la focalización, o sea, que utiliza un narrador omnisciente (un narrador que lo sabe todo) dado a esto en muy pocas ocasiones se utiliza el diálogo, además de que presenta fragmentaciones del discurso (los cambios en tiempo).

   La narración nos presenta como personajes primarios a tres hermanas: Hortensia, “quien habría de deslumbrar a donde quiera que iba”; Emilia, “con sus trenzas apretadas (odiosas pero hermosas trenzas),  su belleza transparente y rítmica, y su pequeño pie torcido desde aquella terrible caída del caballo en la hacienda de Toa Alta, obstinada en huir de la gente, haciendo esfuerzos dolorosos por ocultar su cojera que tan hondo hería su orgullo, refugiándose en los libros o en el cuaderno de versos que escribía a hurtadillas”; e Inés,  “no logrando lucir hermosa en el traje color perla que hacía resaltar su tipo mediterráneo, su cabello espeso y oscuro,  no había nada en sus rasgos que hiciese recordar la perfección helena del rostro materno (era francamente fea: desde pequeña se lo había revelado la crueldad del espejo y de la gente)”. 

    Como personajes secundarios a: Papá Bukhart, “con su apariencia de dios nórdico y su mirada fría de naturalista alemán convertido en hacendado del trópico”; Mamá Eugenia, “con su soberbio porte de reina, su cabello oscuro y espeso como el vino de Málaga, con su tez pálida y mate que el sol del trópico inútilmente había tratado de dorar porque el sol de Andalucía le había dado ya el tinte justo”. Existe, además, un personaje de nombre desconocido: ‘él’… el prometido de Hortensia, con una querida (“una mulata yerbatera”) y un hijo.

  Aunque no podría darse fecha exacta de los acontecimientos ocurridos en el cuento, al leerlo y analizarlo podemos darnos cuenta que data aproximadamente para la I Guerra Mundial, aunque la historia se presenta en distintos tiempos. La descripción del cuento es de forma escénica, pero aun así presenta una trama llena de sufrimiento y melancolía.

   El cuento narra la historia de tres hermanas (Hortensia, Emilia e Inés), hijas de un terrateniente alemán nacionalizado puertorriqueño (Papá Bukhart). Las tres se encuentran reunidas, como siempre, en la gran sala de la casa en la Calle de Cristo visionando viejos recuerdos (“recuerdos llenos de melancolía”).

   Recordaban cuando se preparaban para ir al colegio (“ya se sabía que era Hortensia quien deslumbraría en los salones”), cuando asistieron al baile del Gobernador General y ahí es donde Hortensia conoce al que sería su prometido. Muere Mamá Eugenia (“muere de dolor al ver que su bandera es remplazada por otra”), al poco tiempo Papá Bukhart (en una horrible caída del caballo en la hacienda de Toa Alta). Las tres hermanas quedan desamparadas y sin ningún tipo de ingreso (lo que describe y explica el porque esta familia pasa a la miseria) viéndose forzadas a casarse para poder satisfacer cualquiera de sus necesidades, ya que no tenían capacidad alguna para realizar cualquier tipo de trabajo y mantenerse por sí mismas. Se les ofrece vender la hacienda de Toa Alta, pero ellas rechazan y entre tanto tiempo, no pudiendo pagar las contribuciones, el Gobierno intenta tomar posesión de ésta.

    Hortensia, se encuentra a punto de contraer matrimonio hasta que Emilia le deja saber que su prometido tiene una querida “y un hijo en esa mulata”. Hortensia decide no casarse, porque “jamás compartiría el amor de un hombre”. Y entre frases pueriles, sufrimiento y los años, muere Hortensia a causa de cáncer. Sus hermanas (Emilia e Inés) deciden entonces llevar a cabo la purificación, o más bien, una ceremonia entre ellas en donde entregan lo que restaba de sus pertenencias ante su féretro.

     Finalmente, negándose a ceder, lo poco que les queda, al gobierno, las hermanas deciden incendiar su hogar con ellas adentro (ya que si no será sólo de ellas, no será de nadie).  “Y estaban allí, en la casa de la Calle del Cristo, como siempre en la gran sala; las tres puertas de dos hojas sobre el balcón, cerradas como siempre; los tres soles truncos emitiendo al mundo exterior por primera vez la extraordinaria belleza de una luz propia, mientras se consumía lo feo y horrible que una vez fuera hermoso y lo que siempre fuera feo y horrible por igual.”